sábado, 22 de septiembre de 2007

Quiero mi vida

Dicen que en la vida uno debe plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, yo hice las dos anteriores y ahora tengo en mi vientre un hijo, dicen que eso debe hacer un ser humano para sentirse pleno, aún no entiendo quien invento eso que esta muy alejado de la realidad. Me pregunto como puedo ahora recuperar mi vida, aquella que tanto me gustaba y con la cual me sentía plena, siempre pensé que tener un hijo era una bendición del cielo, muchas veces me vi llorando por aquellos niños abandonados, sentía rabia por el abandono en el cual se encontraban y sentía que cuando yo fuera madre le entregaría todo el amor a mi pequeño ser y sin embargo hoy me doy cuenta que no me siento preparada para esto y que es muy difícil asumir una nueva vida y una responsabilidad tan grande, me he llenado de temores de no ser una buena madre o de no saber enfrentar todo lo que se me viene de ahora en adelante, quizás mi percepción cambie con su llegada y cuando mire sus ojos, pero mientras estoy viviendo en una constante pesadilla de la que sueño con despertar y ver que mi vida sigue igual que antes.

Muchas veces mi instinto maternal afloraba y me daban ganas de tener algo mío, un ser que me amara a pesar de mi cara por las mañanas, pero ahora veo todo con temor por lo que debo enfrentar, me da pánico pensar en aquellas noches que pasaré sin dormir, o en las tantas veces que tendré que dejar mi vida a un lado por mi hija (o) y trato de luchar contra mis miedos día y noche pensando que todo esto pasara, pero nada pasa y con los días mis temores continúan, pienso en su futuro y hasta en el hogar que le quiero entregar, en cambiar de casa y dejar mi departamento para buscar un sito donde tenga un jardín donde jugar, una mascota que lo acompañe, sus juguetes… pero nada tiene sentido cuando ves que por amor estas dejando todo de lado y hasta la posibilidad de darle un hogar constituido, pienso en el padre de mi bebe y en como me gustaría que nuestra vida fuese como antes, donde los miedos no existan, donde el daño por el pasado no sea un tormento constante, pero a pesar de todo, también pienso en la falta que me hace.