jueves, 29 de marzo de 2007

Falta de conciencia o simple vandalismo?

Cada día me duele más en lo que nos hemos convertido, veo con tristeza las imágenes de los jóvenes de mi país, destruyendo todo a su paso, apedreando a transeúntes inocentes, destrozando avenidas enteras.
Me pregunto cientos de veces que pasa en nuestro mundo que cada día existe más violencia y menos tolerancia y respeto. El mundo entero está lleno de conflictos, guerras, disputas y no dejo de preguntarme como hacer para que todo deje de ser caos y reine la paz y el respeto.
Como crear conciencia en las personas, como hacerlo si las generaciones venideras están creciendo con este ejemplo, que futuro existe para nuestro país si nadie se respeta.

Todos tenemos distintas molestias en contra del sistema, el gobierno no respeta al pueblo, los políticos se llenan la boca hablando, los ricos no saben lo que es para un hombre o mujer de esfuerzo pasarse horas viajando en un bus para llegar a su lugar de trabajo… pero no conseguimos nada con la violencia que sólo genera más violencia. Crearon el día del Joven Combatiente, pero más parece el día del “joven delincuente”, tal y como dijo Rodrigo. Respeto cada idea y pensamiento, pero no puedo respetar a quien no se tiene un mínimo respeto a sí mismo. Me gustaría saber que pensaría cada uno de esos jóvenes, si una piedra, igual a la que ellos lanzan, llegara a una de sus madres… quizás pido imposibles, pero me gustaría saber que sentirían, si eso llegara a suceder. ¡Pero que digo! No tienen conciencia, apedrearon hoy el Hospital del Trabajador, sin importarles la gente enferma que corrió riesgo tras ese ataque sin sentido ni justificación, apedrearon un supermercado dónde habían mujeres con sus niños pequeños… ¡¡¡mujeres que podrían haber sido sus madres!!!

Hoy escuchaba a la madre de los hermanos Vergara Toledo, como ella misma llamaba a la calma, pero estas personas ni siquiera saben por que protestan, la gran mayoría simplemente se deja llevar por un sentimiento colectivo... “el poder de las masas” y al verlos no puedo dejar de sentir impotencia y rabia.

Como en tantas otras ocasiones, imágenes de los noticieros me provocaron una tristeza infinita, ganas de tomar mis cosas y alejarme de estas personas descontroladas y que sólo provocan más violencia… ¡como si no fuera suficiente ya la que tenemos en el mundo entero!!!

Qué hacer para crear conciencia? Acaso existe alguna posibilidad que algún día reine la calma absoluta?
Aún no pierdo la fe, creo que es todo lo que me queda. Quiero paz en mi país, quiero paz en el mundo entero… yo sola no puedo hacer mucho, pero creo que hay muchos que como yo tienen algo de conciencia, entre todos quizás podamos hacer algo.

http://www.amisrael.com.br/esp/


domingo, 25 de marzo de 2007

Un año

Como es arriba, es abajo... No sé bien por que hoy he estado recordando eso, quizás a modo de análisis a mi aletargado día... (En fin, no entiendo por que recordé eso).
Hace unas semanas que no escribia y a pesar de tener cambios significativos en mi vida, nada aún me había motivado a contarlos. De hecho no sé bien si al finalizar este escrito lo haga, simplemente esta vez decidí dejar que mis pensamientos fluyan con cierta naturalidad.
Hoy pensaba que desde hace un año hasta hoy todo a cambiado, mi vida dió un giro de 360º , cielos!! no me había dado cuenta que ya a pasado un año desde que todo cambió. El 2006 ciertamente no fue un buen año, más bien creo que fue un período de saneamiento interno, de vivencias fuertes, de experiencias, de crecimiento y más aún fue un año en el cual debía cerrar círculos. En su momento no entendía bien por qué estaba pasando todo eso, cuestionadome a cada momento esas vivencias, no obstante hoy puedo ver que no sería lo que hoy soy, sin haber pasado por ese período tan difícil, pero que hoy veo como una bendición que me sirvió en gran medida para forgar mi futuro.
Hace un año atrás, estaba sentada en esta misma silla, en este mismo escritorio, pero en otra casa, recuerdo que eran cerca de las 2 am y estaba sumida en mis escritos, añorando con ser quien debía ser, quien realmente era, pero que, por circunstancias de la vida, olvidé ser. En cambio hoy, a pesar de estar nuevamente sentada aquí, soy quién siempre debí ser, soy yo, auténtica y sintiendome libre de alma, cuerpo y espíritu.
Como todo camino, he tenido algunas caídas, unas más dolorosas que otras... pero sin embargo, hoy cada experiencia la veo como un modo de crecer y de renacer aún más fuerte.
Elegí un camino incierto, el mismo que durante mucho tiempo evité por temor a lo que encontraría en el, pero creo que no pude haber tomado una mejor elección que esta y provoca que al mirarme al espejo me sienta feliz de ser quien soy, del camino que trazé en un papel en algún minuto de mi existencia y que hoy veo como cada uno de mis objetivos han sido cumplidos.
Desafiando el aleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va lijero de equipaje
sobre un cascarón de nuez mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes de un pasado bucanero
de un velero al abordaje...

lunes, 5 de marzo de 2007

La iniciación

Lo recuerdo como si hubiese sido ayer, estaba emocionada, aturdida, después de tantos años de deambular por diversas tradiciones en una búsqueda constante en este camino casi incierto. Nada fue fácil, incluso en estos tiempos, en este siglo donde las brujas ya no son quemadas en la hoguera.

Después de años, logré ver que la tradición que fuera siempre me llevaría al mismo lugar, pero opté por una, la que más me recordaba a mis antepasados, la tradición de la luna.

Llego mi tan anhelado día de mi iniciación, había un sol esplendoroso, no quise que asistiera mucha gente, solo tres personas sumamente importantes en mi camino, mi maestro y amigo Eduardo, mi amigo Gabriel y mi hermana, compañera de tantas vidas Rayén, fue un día que comenzó con mucho relajo y hasta emoción, mi familia sabia que era un día especial y a pesar de no entender mucho mi camino lo respetaron y aceptaron.

Llegamos cerca de las montañas, en plena naturaleza, donde debía estar en comunión con los elementales y con mis antepasados. Fue un ritual sencillo, pero lleno de magia y de vida, detrás de otras vidas, con un gran camino recorrido… mi maestro conjuró mis herramientas bajo dos tradiciones, y a pesar de seguir solo una de ellas, la otra igual esta presente en algunos momentos.

Comenzaron a sonar los tambores, mientras yo me retiraba a estar en comunión y al encuentro de mis maestros que esperaban por mi, tracé el circulo como de costumbre y comenzó la invocación, entre en una especie de trance, que jamás había conocido, comencé a llamar a cada elemento, los mismos que en otras transiciones ya habían estado a mi lado, el fuego de la hoguera comenzó a arder, el viento comenzó a soplar cada vez de forma más intensa, el agua corría como un torrente tempestuoso a mi lado, la tierra se levantaba junto al viento mostrando su presencia y el espíritu, reinó en mi… llegaron las ninfas y los seres del bosque a acompañarme, olvidé por completo el tiempo, que por un momento sentí paralizarse, detenerse, al igual que las agujas de mi reloj, de pronto todo el ruido se hizo silencio y sólo se mantuvo el sonido de los tambores y las voces que no paraban de hablar en mi cabeza y sin darme cuenta estaba bailando la danza del mundo y vibraba junto al planeta. De pronto comencé a ver a gente acercarse hasta mi, venían sonrientes, con las manos extendidas en muestra de recibimiento, eran personas que alguna vez había visto en mis sueños, y comenzaron a danzar a mi alrededor, de pronto el día se hizo noche y la luna se posicionó arriba nuestro, la hoguera ardió aún más fuerte y todos comenzamos a danzar en su entorno, parecía la danza alrededor de los fuegos de Belthane, pero estaba con mis ancestros, con mis hermanas, y allá, al otro lado de la hoguera un hombre, que me observaba, sus ojos brillaban, un brillo hermoso que me conmovió y de pronto me paralicé, era él, mi otra parte que se mostró ante mis ojos, pero estaba como hipnotizada por la danza, no podía dejar de hacerlo y los tambores sonaban aún más fuerte, entre el ruido y la danza él desde el otro lado pronuncia mi nombre “Farah”, su mirada era familiar, sus ojos inundaban mi alma, quería acercarme a él y decirle que lo había reconocido, pero una mano tocó mi hombro y me devolvió del trance, sus palabras fueron “es hora de volver, ya eres parte de la tradición de la luna, aún tienes un largo camino por recorrer, hasta su encuentro…”

Desde ese día soy Farah, recorriendo un largo camino, en búsqueda de encontrar esos ojos… siguiendo la tradición de la luna, como representante del anima mundi… “El alma del mundo”.