viernes, 11 de abril de 2008

Ser Madre

Durante muchos años escuche a mi madre decir "cuando seas madre me entenderás", y jamás lo hice, hasta hoy, que tengo a mi hija.
La vida de pronto da un giro de 360° cuando tienes en tus brazos a una parte tuya, un ser que nació de tus entrañas y que por nueve meses sentiste crecer en tu vientre.
Todo cambia, desde la vida que tenias hasta la forma en como vez las cosas, tus proyectos se modifican y tus sueños cambian rotundamente.
Desde que nació mi hija veo pasar los días de una forma muy diferente, cada día comienza con alegría, con ganas de luchar por ese pequeño ser que ves como crece entre tus brazos, mis días se llenan al verla sonreír, al ver cada gesto que tiene y me lleno de energía al ver que ella depende de mi, que me necesita, al ver como se calma con un abrazo mio o con una caricia.
Desde que mi hija está a mi lado todo cambió, y me lleno de emoción al ver su carita, sentir su aroma, sus suspiros por las noches cuando duerme, al ver como ese pequeño ser logra remover todo en mi.
Mi vida se llena al contemplarla mientras duerme en mis brazos o en los de su padre y tomó otro sentido desde que ella esta a nuestro lado y no me canso de agradecerle a Dios y a la vida por su llegada.
Espero poder tener vida suficiente para caminar junto a ella, acompañarla y apoyarla en sus pasitos, verla crecer y estar en cada momento en que me necesite, espero jamás faltarle y ser siempre quien cuide sus sueños y quien esté a unos pocos metros de ella cuando decida caminar sola, pero siempre estar cerca, por si acaso me dice "Mamá, hoy te necesito"...
Mi pequeña Valentina.