miércoles, 13 de junio de 2007

Todo tiene su razón de ser

Anoche pensaba en lo irónica que es la vida, muchas veces creemos que ya no existe nada que nos pueda sorprender, pero de pronto algo o alguien aparece para recordarnos que nada está del todo escrito y que muchos capítulos de nuestra vida que creíamos cerrados, en realidad sólo estaban descansando y preparándose para continuar con el escrito, con el siguiente capítulo.

La vida es una rueda, un círculo constante, lleno de sorpresas, de situaciones, unas más importantes que otras, pero todas con un significado o una señal especial, por llamarlo de un modo práctico.
Nada es al azar, es como si Dios moviese los hilos de nuestras vidas con precisión, y nos ubica en ciertos lugares y momentos como piezas de ajedrez para cumplir con nuestro destino, con aquello, que ya estaba de antemano escrito en el libro de nuestras vidas y que como simples humanos muchas veces rehusamos a vivir.

Ahora nuevamente confirmo la plenitud en la que se encuentra mi vida, la tranquilidad de mi espíritu y el goce de diversas situaciones que en tiempos pasados hubiesen sido motivo de dudas e interrogantes, pero que no obstante, hoy son situaciones incuestionables, que sólo hay que dejar que tomen un cause normal y que por sí solas elijan el camino que deben seguir.