Había estado evitando escribir sobre este tema, pero la emoción y los nervios de comenzar un nuevo camino han sido tan fuertes que no quiero seguir guardando un cúmulu de sensaciones.
En dos semanas más estaré en el que será mi hogar, espero, por mucho tiempo, durante un año esperé poder hacer esto. Por que en esta misma fecha del 2006 yo estaba regresando a vivir a casa de mi mamá después de una ruptura sentimental, recuerdo bien cuando regresé, por que me propuse no estar ahí más de un año para poder volver a volar con alas propias. Guardé minuciosamente casa mueble, cada una de mis cosas con la plena convicción que a más tardar en un año yo volvería a utilizarlas en mi hogar.
Recuerdo bien como una día hablando con mi hermana y amiga Rayén, salió el tema de ir a vivir juntas, desde ese día que siempre planeamos eso y hoy por fin ese sueño se está convirtiendo en una realidad. Y lo que para muchos es algo tan sencillo para mi es muy significativo, ya que marca un antes y un después en mi vida.
Pensábamos irnos antes, pero el proyecto se aplazó unos meses, hasta que por fin hoy se concreta, así es.. ya no hay marcha atrás, el contrato está firmado, el arriendo está cancelado y ahora solo falta lo final, el tan esperado cambio de casa, que además significa un cambio de vida, un salto a la madures, dónde dejas el carrete a un lado por las ganas de pasar un rato agradable es el que será tu espacio, entre otras cosas y responsabilidades.
Hoy me di cuenta que no hay nada que uno se proponga que no pueda ser cumplido, después de tantos problemas por fin puedo decir que esta etapa de mi vida es plena, ya nada es al alzar y cada uno de tus actos y pensamientos es a plena conciencia.
No quiero contar mucho de lo que hoy siento, o de los nervios que tengo o de lo que me duele el estómago por este gran paso que estoy dando en mi vida… y también me quiero ahorrar los cometarios de la importancia que algo así significa en mi vida, eso simplemente lo llevo en mi corazón…
Dejaré algunas de las sensaciones y vivencias de este período para una próxima oportunidad… o quizás para cuando ya esté en mi hogar, sentada en la terraza, escribiendo unas nuevas líneas... a los pies del cerro San Cristobal, regresando a mis tan anhelados barrios de la niñez.

